LO QUE DECIDE UN PISO El piso no falla por el material. Falla por la base.
El error más caro al cambiar un piso es elegir primero el material y mirar después la base. Un vinílico es delgado y copia cada imperfección del piso que tiene debajo: cada desnivel, cada junta vieja y hasta un grano de arena se sienten al caminar. Un laminado flotante sobre una base despareja trabaja en las juntas y con los meses se abren. Y un porcelanato de 60x120 sobre una base que no está plana deja cantos levantados que se ven con la luz de la tarde y se tropiezan.
Por eso el primer paso siempre es medir nivel y humedad, no mostrar catálogo. Si la base necesita autonivelante, eso entra en el presupuesto desde el comienzo, no aparece a mitad de instalación. Es la partida que más se omite para bajar el precio y la que más reclamos genera después.
El segundo error es poner el material donde no va. El laminado tiene núcleo de fibra de madera: en una cocina o un baño se hincha en las juntas y eso no tiene reversa. Ahí va vinílico o SPC, que no absorben agua. Y un laminado AC3 en un local comercial se gasta en el primer año, porque esa clase está pensada para una alcoba.